miércoles, 19 de diciembre de 2012


Alberto Lleras Camargo se propone repartir la tierra, pero no se cumplen los objetivos. La Violencia desnudó el problema. La pobreza entre los campesinos y la concentración de tierra en pocas manos son un caldo de cultivo para los grupos armados.

Por eso, la necesidad de superar la guerra y la entrada en vigencia de la Alianza para el Progreso comprometieron al Gobierno a llevar a cabo la reforma agraria.

La reforma se reglamentó a través de la Ley 135 de 1961. Busca disminuir la concentración de tierras improductivas y modificar la estructura de la propiedad rural, aumentar la productividad del campo y elevar el nivel de vida de los campesinos.

El reto es grande: según cifras del Ministerio de Agricultura, en 1960 el 0,4 por ciento de las unidades productivas concentraban el 40 por ciento de la tierra.

Para ello, la ley creó el Instituto Colombiano de Reforma Agraria (Incora). Sus funciones son comprar o expropiar tierras improductivas para cedérselas a campesinos que las trabajen, titular las tierras invadidas y definir los derechos indígenas sobre sus territorios.

La reforma agraria tendrá que superar los escollos que le pondrán los grandes terratenientes, que ven en ella una amenaza a sus hegemonías rurales y a sus formas de generar riqueza.

Por su parte, los grupos de izquierda afirmarán que la medida es "blanda" y no cambiará la estructura de la propiedad.

Entre 1962 y 1967, el Incora intervendrá en total 1'671.221 hectáreas, beneficiando a 61.217 familias. Sus mayores beneficiarios serán los invasores, que finalmente tendrán derecho legal a la tierra que ocupan y trabajan; y los indígenas, que blindarán ante la ley sus territorios ancestrales.

Pero la izquierda tendrá razón, la reforma no cambiará la estructura de la propiedad y el Incora no logrará impactar la concentración de la tierra.

Pese a ello, la reforma pasará a la historia como el primer gran intento.

 

 

Bombardeo en el Tolima

La "república independiente" de Marquetalia (Tolima), como la llamaban en Bogotá, estaba en la mira del Ejército. Era un refugio de ex guerrilleros que se dedicaban a la producción agrícola, pero que no entregaron sus armas.

En el marco del llamado Plan Lazo, Guillermo León Valencia puso en marcha en 1964 la llamada "Operación Soberanía" contra la zona. Cuatro comandos de diez rebeldes cada uno enfrentaron a 2.400 soldados del Ejército, todos sus helicópteros y casi todos sus aviones de combate. La zona cayó en manos oficiales, pero no así los combatientes.

Tras la operación, los líderes rebeldes se reunieron en Riochiquito (Tolima) y, el 20 de julio de 1964, proclamaron la Primera Conferencia del Bloque Sur.

En ella afirman que persiguen "la vía armada para la lucha por el poder" contra el Gobierno y "los imperialistas yanquis". Entre los firmantes estaba Pedro Antonio Marín -alias 'Tirofijo' o 'Manuel Marulanda Vélez'-, Isauro Yosa y Darío Lozano.

El Ejército atacó Riochiquito en 1965. Tal como la primera vez, sus líderes no cayeron y se reunieron cuando la tensión bajó.

En ese segundo encuentro, que terminó el 5 de mayo de 1966, se proclamó el nacimiento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc).

Epl, disidencia comunista

Muchos comunistas de todo el mundo no se tomaron bien el liderazgo de Nikita Kuschev y lo acusaron de revisionista. En Colombia, se conformó una disidencia del Partido Comunista (PCC) que abogaba por la necesidad de hacer la revolución armada.

Al calor de la Revolución Cubana, Pedro Hernando Vásquez Rendón acusó al PCC de ser un "partido burgués" por "esperar la revolución" y no generarla, tras lo cual fundó en 1965 el Partido Comunista Colombiano Marxista-Leninista. El brazo armado de esa disidencia sería el Ejército Popular de Liberación (Epl).

El Epl decide iniciar operaciones en las riveras de los ríos Sinú y San Jorge, en el noroccidente del país. En la finca de un guerrillero llamado Luis Manco, la guerrilla conformó un nucleo insurgente.

En 1968, adelantó la primera acción militar al asesinar a un terrateniente llamado Orlando Marchena, quien, según los guerrilleros, tenía "una trayectoria de muertes y enfrentamientos con los campesinos".

Eln: De Cuba a Santander

En plena crisis de los misiles en 1962, un grupo de 60 jóvenes colombianos estaba en Cuba por una beca. Pese a que la invasión a la isla parecía inminente, 22 de ellos decidieron quedarse y recibir entrenamiento militar.

La crisis se conjuró, pero siete de ellos se quedaron a recibir entrenamiento adicional por ocho meses. Cuando regresaron al país, conformaron la 'Brigada Proliberación José Antonio Galán' bajo el mando de Fabio Vásquez Castaño (foto). Su objetivo es hacer la revolución en Colombia.

La Brigada decide centrar su actividad en Santander. Aprovechando las huelgas petroleras y lo que quedó de las antiguas guerrillas, se conformó un foco insurgente en una finca de San Vicente de Chucurí.

Ese grupo marchó al Cerro de los Andes para recibir entrenamiento y constituir el Ejército de Liberación Nacional (Eln), fundado el 4 de julio de 1964.

El Eln realiza su primera acción militar al tomarse el municipio de Simacota (Santander) el 7 de enero de 1965. Ese día, 22 guerrilleros asesinaron a cinco policías, tras lo cual robaron. Una niña murió al parecer por una bala perdida, mientras que el Eln sufrió una baja y dos deserciones.

El intermediario

El general Álvaro Valencia Tovar fue considerado como el mejor estratega contraguerrillero del país. Y siempre intentó dialogar con las guerrillas y tender puentes.

-Cifra: 6 núcleos guerrilleros fueron establecidos por las Farc tras la Segunda Conferencia, en 1966.

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