Restructuración
institucional (1983-1987)
El Incora adquirió nuevos objetivos, ubicados
en un contexto de guerra en el campo, como la pobreza y el desplazamiento
forzado. A través de la Ley 35 de 1982, o “Ley de Amnistía”, se autorizó a la
institución (RA) para negociar y comprar tierras con precios inferiores al
avalúo comercial fijado por el Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC),
pero efectuando el pago en un menor plazo (Benítez, 2005). También debía
ampliar y reforzar programas de adquisición y dotación de tierras, obras de
infraestructura, programas agropecuarios de fomento, vivienda, crédito,
asistencia técnica, capacitación y organización campesina, dirigidos a
beneficiar familias asentadas en los municipios seleccionados por el Plan
Nacional de Rehabilitación (PNR), como programa de la Presidencia de la
República con el objetivo de generar hábitos de convivencia pacífica entre el
Estado y la población, y cuyas funciones estaban centradas en promover la
participación ciudadana, desactivar los factores de violencia, llevar a cabo
acuerdos de paz con los grupos armados al margen de la ley y emprender acciones
para fortalecer la cultura, el respeto por los derechos humanos y la igualdad
(Fajardo, 2002, Palou, 2008).
El concepto de RA en esta fase resalta el
interés de dar nueva forma al factor humano, que en esos momentos presenta una
profunda crisis. El factor institucional actúa como instrumento que afecta
tanto la distribución de la tierra como los problemas sociales del momento,
articulados a planes propuestos por el Gobierno y que presentan afinidad con
las funciones institucionales en tema de tierras. Este último elemento también
se comporta como un conector al contexto y a las medidas políticas que propone
el Estado como solución a los problemas presentes.

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