miércoles, 19 de diciembre de 2012


Origen de la reforma agraria en Colombia (1499-1537)

La RA en Colombia se dio por primera vez, de forma significativa, con la conquista española del territorio que hoy comprende este país. Aquélla fue en el año 1499, liderada por el español Alonso de Ojeda, con lo cual se desencadenaron una serie de expediciones y exploraciones en diferentes lugares del país. Existen fuentes de las experiencias registradas por los españoles cuando entraron en contacto con los nativos y comenzaron los conflictos por el territorio y el choque cultural (Walker, 1822, Reyes, 1995).

Alrededor del año 1510, cuando el español Martín Fernández de Enciso le notificó al cacique que habitaba el territorio Sinú, que las tierras que habitaba no eran suyas, sino del rey Carlos I, quien las había recibido del Papa Julio II, el indígena respondió lo siguiente: “Si el Papa regaló estas tierras debe haber estado borracho porque no son de él, y el rey que las recibió debe estar loco por andar pidiendo lo que es de otros. Que venga el rey a tomar la tierra si es capaz…” (Mendoza et ál., 1981, Mendoza, 1998).

Más adelante, en el año 1525, con exploraciones realizadas por Rodrigo de Bastidas, fundador de Santa Marta (actual departamento de Magdalena), la primera ciudad española en Colombia, se trazó el plano de la ciudad y se inició su construcción con los recursos disponibles en el entorno, hasta encontrarse con nativos de la tribu Gaira con quienes disociaron hasta el punto de iniciar una persecución en contra de la cultura Tairona, a la que estos pertenecían, y como resultado se dio el exterminio del 80% de esta población en poco más de veinte años (Correa, 2000). La adquisición de tierras fue posible a través de las “Capitulaciones de Santa Fé”, acuerdo firmado entre los reyes de España y Cristóbal Colón, el cual autorizaba la apropiación de tierras descubiertas y adquiridas en vida y consigo la imposición de ciudades, jerarquías de poder y el establecimiento de otra cultura (Fernández, 1987).

La primera RA consistió, entonces, en un mecanismo para la adquisición autoritaria de tierras (generalmente latifundios), con el propósito de crear nuevas ciudades españolas y aprovechar todos los recursos naturales disponibles. En ese momento histórico se pasó de un modelo de propiedad y explotación indígena de subsistencia, al modelo hacendario español, compuesto por el territorio, hacendados españoles y peones indígenas.

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